domingo, 1 de mayo de 2016

Día 20 de Marzo_ El día más triste de mi estancia en Lesbos


Empieza el día bien temprano, como los anteriores, sobre las 7.
Pero hoy un poco más cansada y más desilusionada por las novedades de ayer. No veo la hora de llegar al campamento, quiero saber si nuestra gente también ha sufrido desalojo.
En particular busco a Tayyab, un refugiado pakistaní que me ayudó durante toda mi estancia en el campamento, tanto en mis tareas como haciendo de traductor cuando necesitaba comunicarme con otras personas que no hablaban inglés. Por suerte lo encuentro enseguida, me siento aliviada y enseguida le pido que nos hagamos una foto. Acá les dejo algunas, Tayyab nunca pierde la sonrisa y contagia buena energía.



 
Mientras espero la asignación de tareas, se acerca un coordinador buscando fotógrafos, por supuesto me ofrezco.

La tarea consiste en montar un puesto de registro de todos los refugiados de nuestro campamento que llegaron a la isla antes del día 20, día que entra en vigor el acuerdo UE-Turquía. 
Desde la coordinación se tiene la esperanza de que este registro sirva para que esta gente no sea deportada, pueda pedir asilo, y no se les apliquen las nuevas medidas.

Se coloca una mesa con tres portátiles y tres voluntarios, cada uno con un fotógrafo detrás. Se toma nota de los datos de cada persona y le hacemos una foto. 
En este momento hay unas 600 personas en el campamento. Es un trabajo bastante prolongado, se dificulta aún más cuando los refugiados no hablan inglés. Tayyab se ofrece de voluntario traductor en mi puesto.
Algunas personas ni siquiera conocen su fecha de nacimiento. Muchos menores sin acompañamiento adulto. Muchas personas con lesiones de violencia terrorista.

Muchas fotos de mirada intensa, que nos cuestionan, y a las que no tenemos respuesta coherente que darles.



Cuando llevamos unos 160 registros, un coordinador se acerca y nos pide que suspendamos el registro.
Hay algunos momentos de confusión, hasta que nos comunican que la Policía ha pedido que “Better Days for Moria” entregue a 150 refugiados, en calidad de detenidos, o entrarían ellos al campamento y harían una redada para llevarse a ese número de personas. Tres camiones antidisturbios esperan fuera.
Los voluntarios explican la situación a los refugiados, les dicen que hay dos opciones. La primera, acceder a ir al campo oficial voluntariamente. Después de ahí, no se sabe que va a pasar con ellos. Si van a Kavala, como parece que están trasladando a todos, no sabemos si les internarán en centros o serán deportados directamente a Turquía.
La otra opción que  se les plantea es no ir, es quedarse en el centro.
Con mucha frustración los voluntarios explican que nosotros no les estamos echando, pero desgraciadamente no podemos actuar ante la policía.
Los refugiados ya registrados deciden presentarse como voluntarios, para que la policía no entre en el campo, no quieren generar violencia, no quieren que refugiados y voluntarios pasemos por esa experiencia. También lo hacen para que los que aún no están registrados tengan la posibilidad de hacerlo.
Estas 150 personas que lo dejaron todo y ahora ven su sacrificio frustrado, sus posibilidades truncadas, el final de una esperanza, forman fila de la manera más pacífica, para ser ingresados al campamento oficial de Moria, que en ese mismo momento está siendo convertido en un centro de detención.
La despedida es muy dura, la fila se llena de abrazos, lágrimas y muchas sonrisas de agradecimiento a los voluntarios.
Los acompañamos hasta la entrada al centro de detención, con el objetivo empañado hago varias fotos.
Dejo de hacerlas cuando se despide de mí uno de los refugiados más alegre que he conocido en el campamento, traductor y organizador de las protestas, con un apretón de manos. “Thank you for everything. We love you, volunteers”. Me resulta imposible contener la emoción.


Volver al campamento se me hace tan difícil, me meto en el baño a llorar, no quiero que el resto de la gente me vea así.
Los que todavía no se han ido saben que les espera el mismo destino. 
Pero no lloran, no se quejan, no protestan, en su lugar deciden pasar el resto del tiempo que les queda en el campamento disfrutando con los voluntarios, hasta que llegue el momento de decir adiós.



Seguimos con el registro de los que quedan.

Aparecen voluntarios del campamento oficial con noticias.
Han echado a todas las ONG y voluntarios que trabajan dentro. Desde hoy el campamento se convierte en centro de detención. Todo está gestionado por la policía griega. Los refugiados ya no pueden entrar y salir libremente del centro. Muchos lo hacían para comprar cosas que les hacían falta y no les podían proporcionar los voluntarios, otras veces salían a cargar sus móviles, comprar tarjetas para hablar con sus familias en sus países de origen o en Europa. 
Están oficialmente detenidos.
La comida es insuficiente, por lo que mucha gente del campamento oficial venía al nuestro a comer. A otros los voluntarios de dentro les proporcionaban comida. Ya no es posible ni lo uno ni lo otro.
Tampoco se les proporciona información sobre su futuro.
Ni siquiera hay colchones o mantas para todos y muchos deben dormir hacinados en el suelo.
Duele tanto conocer esta realidad, más sabiendo que nuestro campamento, totalmente autogestionado había conseguido que ninguna persona tuviera que pasar por ese tipo de penurias.

Injusticia, rabia, impotencia, indignación, tristeza.

Me despido de Tayyab, lamentando no poder hacer más por el que darle a él y su compañero algo del dinero que recaudé y que me queda después de lo que he ido comprando. Lo va a necesitar. Se niega a recibirlo, no quiere dinero, me pide ayuda para salir de Lesbos. 
Me pide lo que no puedo darle. 
No tengo palabras para explicarle todo esto, no puedo entenderlo, menos podré hacer que lo entiendan quienes lo sufren.
Insisto con el dinero hasta que se lo queda, se lo pido por favor, que no me deje sin poder hacer lo único que puedo por él.
Nos despedimos con un largo abrazo, no sé si mañana volveré a verlo o esta es la despedida definitiva.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Día 19 de Marzo_Empieza el desalojo de la isla de Lesbos

Como contaba en mi anterior post, hoy 19 de Marzo no voy a trabajar al campamento.
Me acerco temprano al puerto a ver como se despiden los refugiados que siguen su camino de incertidumbre hacia Atenas.



La mayoría se van felices de dejar el campamento porque tienen la esperanza de llegar a Europa, sienten que la oportunidad por la que han dejado todo atrás está mas cerca. A pesar de que son conscientes de que la frontera entre Grecia y Macedonia está cerrada hace semanas no conciben, como muchos de nosotros, que sea algo permanente, que les dejen a la intemperie detrás de una valla, que no les dejen reunirse con otros miembros de sus familias que ya están del otro lado, que no se les trate como a seres humanos.

Es muy emocionante ver cómo los voluntarios se despiden de las personas con las que han estado trabajando estos días, entre abrazos, alguna lágrima y mucho agradecimiento.
El trabajo de los voluntarios aquí es fundamental, tanto en los campamentos como en el puerto.
Es gratificante ver la red de solidaridad que hay creada aquí, gente desinteresada, de todas las edades y de todas partes del mundo que viene a ayudar, a dar comidas, mantas, ropa de abrigo.
A veces sólo un abrazo, unas palabras, unas sonrisas, eso es todo lo que esta gente necesita.


Parte el ferry hacia Atenas y se siguen oyendo gritos de un niño, que habla muy poco inglés, despidiéndose de una voluntaria. "I love youuuu"


Me dirijo a la Sapho´s Square, la plaza donde se convoca la manifestación de hoy. En el camino conozco a Pilar Feo, una voluntaria canaria que lleva meses en Lesbos, haciendo una gran labor, sobretodo en la llegada de barcas.
Compartimos un café mientras la lluvia dispersa a la gente que se estaba acercando a la manifestación.
Se nos acerca una persona del campamento de Pipka, y nos informa que la manifestación se hará finalmente directamente en el puerto de Mitilene, ya que al parecer están llegando autobuses de los campamentos.



Ya en el puerto, se ve un ambiente distinto, las puertas están cerradas, solo dejan pasar a los refugiados que vienen de los campamentos. Van creciendo los rumores, y finalmente nos enteramos que están vaciando los campamentos. Entra en vigor el acuerdo entre Unión Europea y Turquía.
Están metiendo a la gente que tiene comprados sus billetes a Atenas en un ferry de 1700 plazas. Destino: Kavala.
Allí les espera un campamento militar. Algunos podrán pedir asilo, otros, la grandísima mayoría, serán deportados a Turquía. Este país no se caracteriza por su respeto a los derechos humanos. Los refugiados temen tener que volver.
Muchas de estas personas tienen al resto de sus familias esperándoles en Atenas.
Han gastado el poco dinero que les queda en billetes hacia allí. No llegarán a su destino.
Familias enteras han llegado en barcas esta misma mañana, y con la ropa mojada aún los han traído al puerto para enviarlos a Kavala. 
Ellos mismos deben pagarse sus billetes.


La indignación sigue creciendo entre voluntarios y refugiados.
El trabajo sigue, se sigue repartiendo comida, té, mantas, ropa de abrigo.
Los refugiados no tienen información, nos piden que les ayudemos, pero nosotros tampoco tenemos información para darles. ¿Qué va a pasar con estas personas?
Prensa, voluntarios, manifestantes, hacemos guardia en el puerto. Siguen llegando autobuses.
Ya entrada la noche, la ONG Remar es una de las pocas que queda en el puerto. Preparan sopa y té en una caravana.
David Fuertes, otro voluntario que lleva tiempo en la isla trabaja con ellos.
En su blog pueden ver más información sobre esta crisis, coincido con él en que esta no es una crisis de refugiados, sino de valores.

Hay personas que llevan dentro del ferry desde la mañana, no les dejan salir.
Ayudo en lo que puedo en la caravana de Remar, y al ver que se necesitan mas vasos térmicos para la entrega de sopas y tés, nos vamos a intentar comprar. Casi todo está cerrado ya, compramos todos los disponibles en una tienda griega, y luego pedimos a un restaurante si nos puede dar más, que los pagamos. La solidaridad del pueblo griego es ejemplar.  El dueño nos da un montón de vasos, nos dice que de ninguna manera nos cobra.
Volvemos al puerto, comenzamos la entrega de tés y sopas, llega un autobus con más gente.
Una niña en silla de ruedas necesita nuestra ayuda. Empujamos la silla hasta dentro del ferry y nos despedimos por hoy, con un sabor muy amargo y muchas dudas sobre el futuro de esta gente y de nuestros campamentos.




martes, 29 de marzo de 2016

Dias 17 y 18 de marzo_ Sigue el trabajo duro y otro que no tanto


El Jueves 17 tocó volver a la limpieza, como recompensa la tarde la pasé jugando al basquetbol.
Principalmente mi tarea fue amenizar la tarde haciendo deporte, una linda experiencia.

Después la visita de un payaso alegró las caras de grandes y chicos.

Finalmente Angelina Jolie visitó el campamento oficial. Debido a su visita quitaron el alambre de púas de las vallas, y no permitieron a los voluntarios limpiar los barracones (lo que genera que la gente esté fuera, amontonada en las zonas comunes) para intentar dar una mejor imagen...





El Viernes 18 , también tocó limpieza. Queríamos organizar un partido de fútbol, pero los chicos no quieren arriesgarse a salir hasta el campo que tanto trabajo nos costó crear, tienen miedo de que la policía los detenga.

Entonces, cambio de planes, jugamos al juego de cartas UNO.
Me he reído muchísimo y ellos de mí, mientras me enseñaban los colores en urdu (idioma de Pakistán).

Después encuentro a un voluntario español, Andrés, limpiando zapatos, así que me quedo a continuar con la tarea mientras hablamos un poco de todo.

Varios pares de zapatos después,  que se multiplicaban mucho más rápido que la velocidad con la que los limpiaba, llega el final de mi turno.




Mañana día 19 no vengo al campamento ya que me gustaría asistir y fotografiar  la protesta convocada a las 12 en Mitilene, contra el acuerdo entre UE y Turquía.

También quiero fotografiar el puerto de Mitilene, de él parten los ferries hacia Atenas. Muchas familias continúan su viaje de ahí a Idomeni, la infame frontera cerrada a cal y canto, donde hace semanas esperan miles de personas cruzar a Europa.






jueves, 17 de marzo de 2016

16 de Marzo_Siguen las buenas experiencias en Lesbos

Llego temprano al campamento y mientras espero la reunión de repartición de tareas conozco a Rolf, de Suiza.Hablamos durante una hora sobre su trabajo en una ecoaldea de los Alpes. En el momento de escoger tareas formamos pareja. Hoy se supone que Angelina Jolie visitará el campamento oficial de al lado, entonces nuestra tarea será intentar captar cobertura mediática ya que en nuestro campamento "no oficial", integramente gestionado por donaciones y voluntarios; habrá una protesta  por el cierre de las fronteras.



No conseguimos captar mucha prensa, y Angelina pospuso su vista para el día siguiente, pero lo que si conseguimos fue conocer a Baber, un afgano que dejó todo atrás, y cruzó el Egeo en un bote que le costó 10.000 dolares. Una travesía arriesgada de 5 horas junto a su mujer embarazada de 8 meses y toda su vida y sus esperanzas de un futuro en Europa dentro de dos mochilas.



Como nuestra tarea mediatica se pospuso, con Rolf decidimos arreglar algunos palets que sirven de puente para cruzar las zanjas del campamento.



Alguien aparece pidiendo ayuda para limpiar y quitar rocas de un terreno, con la intención de crear un campo de fútbol para los refugiados. Allá nos vamos. Queda bastante por hacer, pero mañana podrán jugar.



Conocemos a Nicole, también de Suiza. Es enfermera y viene a ayudar en la tienda médica.

Comienza la protesta. Muchísima emoción.
Los cánticos son de ruego. "Open the borders" "Human calling Europe"
También se acuerdan de los voluntarios " Volunteers: Thank you!!!!"





Después de tanta emoción me vino bien la cena compartida Con Nicole, Rolf y Roberto.
Intentamos arreglar el mundo, cervezas de por medio, pero no lo conseguimos.
Habrá que seguir haciendo más.



15 de Marzo_Otro día en el Campamento de Refugiados de Moria

Hoy empiezo el turno de trabajo a las 9 hs. así que salgo temprano a intentar conseguir gente con la que compartir transporte hasta el campamento.
Encuentro a dos chicas alemanas que me hacen señas desde un bus y me subo. El conductor no habla inglés, así que no pudo explicarnos que el bus no iba directo al campamento sino que nos dejaba a unos 2 km.
Lo descubrimos mientas buscábamos en google maps la ubicación. Moria es un pequeño pueblo agricultor así que no hay buena cobertura, ni referencias. En total caminamos 3 km hasta encontrar el campamento.
Cuando llegamos las tareas estaban repartidas entonces nos toco limpieza. Un atarea tan desagradable como necesaria. Se hizo menos dura con la ayuda de Peter, un señor suizo con mucha energía.
Finalizada esta tarea, pasé al almacén de ropa. Allí la gente viene a pedir ropa seca y limpia y gracias al trabajo de los voluntarios todo esta ordenado por tallas y tipos de ropa.
Allí se quedó la ropa que traje conmigo.
La siguiente tarea fue muy gratificante, dentro de la "tea tent", repartiendo te y galletas. El té es delicios0, lo prepara Kavita. También allí se cocina para los voluntarios.


Aparece una chica que creo que es danesa que fabrica mochilas con restos de lona de los botes usados por los refugiados para cruzar y las correas de sus chalecos salvavidas.
Si no lo vieron antes, aquí un video:
http://www.mallorcadiario.com/voluntaria-ensena-a-los-refugiados-como-hacerse-mochilas-con-balsas-abandonadas


Finalizado el día de trabajo, Roberto aparece por allí ya que debido a que no llegan barcas al norte lo destinaron al campamento oficial de Moria, situado al la do del de Better days for Moria.
Así que compartimos coche y nos fuimos a conocer los puntos de la playa del sur donde desembarcan la mayoría de los botes en este área.

No vimos ningún bote, pero los restos de chalecos, ropas y barcas hablan de cómo debe ser ese viaje.

Después una merecida cena griega y a dormir.








lunes, 14 de marzo de 2016

14 de Marzo_Primer contacto con el campamento de Moria

Hoy es un día con una terrible tormenta, rachas de viento espantosas, lluvia y unas olas embravecidas.

Antes de acercarme a la reunión inicial en el campamento de Moria, un desayuno en el Damas.
El Damas es un restaurante del puerto donde se reunen muchos voluntarios, alrededor de un buen café y conectados al wi-fi.
Así también lo hicimos nosotros.

Conseguimos la tan necesaria tarjeta SIM griega para poder contactar entre voluntarios, enterarse a través de la plataforma online las tareas para las que se necesita gente, compartir transporte, etc.

Sentí un gran alegría al encontrarnos con el artista chino Ai Wei Wei, a quien admiro profundamente.
Un artista comprometido, en este caso visitando, creando y denunciando la situación de los refugiados en Grecia.
Para los que no lo conocen:https://es.wikipedia.org/wiki/Ai_Weiwei

Tuvimos la oportunidad de hablar con él y de hacernos esta foto:


Roberto siguió su camino al Norte donde va a colaborar con la ONG Lighthouse, y yo me acerqué al puerto donde normalmente esperan las familias el ferry hacia Atenas, pero hoy es fiesta en Grecia y no hay ferries.

Por casualidad me encuentro con Shah, con un chaleco de Better days for Moria. Le digo que estoy buscando una manera de llegar al campamento (los buses no son regulares y hoy es fiesta), así que me ofrece compartir taxi con el.
Shah es un refugiado pakistaní en Moria, convertido a voluntario. Espero tener oportunidad de retratarlo para que lo puedan conocer.

La primera impresión del campamento es bastante dura, dadas las condiciones climáticas todo está inundado, algunas tiendas de campaña se han destrozado por el viento...
Pero los voluntarios trabajan incansables por mejorar esas condiciones.

Todavía no hago fotos, aunque me hubiera gustado. Hay que pedir permiso y además espero tener contacto mas directo con la gente para poder hacer un buen trabajo.
Mientras espero la reunión de iniciación, la lluvia es cada vez mas fuerte, calada hasta los huesos, con los pies llenos de barro, pienso en ellos.
Yo elegí estar aquí, y solo por unos días, y después de mojarme llegaré a mi habitación y me quitaré la ropa, me daré una ducha caliente y probablemente comeré algo.
Puedo decidir cuando dejar de pasar ese mal rato. Ellos no.
Algunos llevan así meses.
Hay gente de Siria, Marruecos, Afganistán, Iraq, Pakistán, Somalia y Eritrea.

Debido a las nuevas regulaciones, y al cierre de fronteras, solo Sirios pueden pedir asilo. El resto de nacionalidades no se pueden registrar en el campamento oficial donde les dan los papeles para seguir viaje porque serían deportados.Y a los sirios en este momento no se los dan porque las fronteras están cerradas. Todo un dilema. Una gran incertidumbre.
Para muchos, este mal rato se convierte en permanente.

Mientras tanto la gente atrapada en Idomeni, intenta cruzar la frontera a través del río Suva Reka, en Macedonia, con fatales consecuencias:


También periodistas que documentaron esto han sido detenidos:


Se distribuyen las tareas y mañana me espera un día de trabajo en jornada de 9 a 17.30.
Así que dejo algunas pocas fotos del móvil que he hecho hoy.






13 de Marzo_El viaje de ida

El domingo 13 de Marzo bien tempranito arrancó el viaje de ida hacia Mytilene, Lesbos.
A pesar de intentar que todo quepa sin facturar (donaciones de ropa, mochila portabebés, etc.) ha sido imposible subir la mochila conmigo.
Gracias a las donaciones monetarias ese gasto está cubierto.

Antes de volar tuve la gran suerte de contactar con Roberto, un voluntario alicantino que se ofreció a llevarme desde el aeropuerto hasta mi alojamiento.
Una persona encantadora que no es la primera vez que hace voluntariado. Quedan muchas horas de vuelo y nos ponemos al día con otras experiencias, sabiendo que ninguna será como esta.

Durante el vuelo a Atenas todo parece un viaje cualquiera, al llegar a Mytilene se palpa la emoción, los reencuentros entre voluntarios y sus familias o amigos. Hay un ambiente especial.
Muchísima gente de todas partes que viene para ayudar, algunos por primera vez en Lesbos, otros repitiendo experiencia.
Se nos acerca Marta, una chica noruega que entiende poco español y habla algo de inglés y  se une a nosotros para ir a la ciudad. Ella colabora con una guardería que hay en el centro para que las familias con niños no esperen a la intemperie la salida del ferry hacia Atenas.

A pesar de intentar comprar en el aeropuerto de Atenas una tarjeta SIM para tener datos en Grecia no pudimos hacerlo. Así que nos costó un poquito más de tiempo llegar a nuestros destinos.

Mi anfitrión de Airbnb, Lefteris, había estado intentando contactar conmigo a mi teléfono español, pero no lo tenia activo, así que estaba preocupado por mi, y estuvo a punto de llamar al aeropuerto!
 

Una vez instalada, a reponer fuerzas, llena de todas estas buenas sensaciones.
Mañana viene lo mas duro.